miércoles, 7 de febrero de 2018

Una mañana absurda



Era una mañana absurda, 
como precedida de un flechazo amoroso o de una pérdida inesperada.
Yo conmocionada y el cielo y la tierra, en cambio, impasibles, vulgares,
ajenos a mi estremecimiento,
en total discordancia
con la propia realidad,
en feo contraste mutuo,
como si el amanecer quisiera
negar la muerte y la muerte,
el amanecer.

Uxue Alberdi:  Jenisjoplin
 Susa 2017
La traducción y la adaptación son mías

viernes, 2 de febrero de 2018

Simpatía por el diablo

Bueno, bueno, qué activa ando últimamente.

En Zinéfilaz he publicado un articulito sobre un libro de cine que he consumido con mucho gusto. Se trata de "Simpatía por el diablo", de los presuntos hermanos González-Fierro, que hacen un bonito y muy entretenido repaso a criminales reales y ficticios desde los comienzos del cine hasta los comienzos de este siglo; esto es, de todo el siglo XX. 

Echadle un vistazo y recibid mis más calurosos saludos invernales. 

 

José Manuel y Francisco Javier González-Fierro Santos:
Simpatía por el diablo (Serial killers de cine)
Arkadin Ediciones 2005

jueves, 1 de febrero de 2018

Tiempos salvajes

Hola, muy buenas.

En Calibre 38 me han publicado una reseñita sobre esta novela, "Tiempos salvajes", de Ian Mannok, la segunda entrega de la saga de Yeruldelgger, el policía estrella de Mongolia.

La primera entrega, "Muertos en la estepa" también la reseñé en su momento.

Echad un vistazo a las dos y feliz febrero.

domingo, 14 de enero de 2018

Entre tanto

De septiembre de 2017 a acá he publicado muy muy poco en este mi humilde blogsito. Pero sí lo he hecho en otros blogs que también son (en parte) míos.

En concreto, he publicado en estos blogs estos artículos:

- En Doce Miradas, Ni putas ni sumisas.

- En Zinéfilaz, Mae West (1) y Mae West (2).

- En Calibre 38, Las maldiciones, El soborno, Escrito en negro

Como veis, no he estado ociosa. Disfrutad de los articulillos. Hasta pronto.

sábado, 13 de enero de 2018

El hexálogo

Un año más he participado como jurado en el concurso de cuentos para jóvenes que organiza anualmente el Ayuntamiento de Portugalete y, por casualidades de la vida, este año también me ha tocado dirigirme al público, en nombre del jurado, el día de la entrega de premios. Esto es lo que dije. Por si le sirve a alguien de algo.

Neska-mutilok, jaun-andreok, arratsalde on.
Plazer handia da niretzat epaileen izenean aitzin-solas hau egitea eta haien partez agurtzea etorri zareten guztiok.
Plazera eta ardura da aldi berean, beti egin behar baita nolabaiteko gogoeta zertaz aritu berbaldi honetan zuen interesekoa izan dadin.
Beraz, hemen gazte idazle batzuk daudela baliatuta, bururatu zitzaidan apur bat aritzea epaileok zer dugun gogoko, zer saritu nahi dugun, zeri begira dihardugun ipuinak baloratzerakoan.
Horiek horrela, dekalogo moduko bat egin nahi nuen ipuin idazle gazteentzako, baina hamar barik, sei agindu edo gomendio baino ez ditut bildu eta orduan, dekalogo barik, hexalogoa izango da. Eta existitu existitzen da benetan hexalogo hitza, Googlen kontsulta eginda.
En nombre de mi compañera de jurado Itziar Túrrez y de mi compañero Juanra Madariaga, que está enfermo de gripe, he elaborado un hexálogo para jóvenes cuentistas, con las recomendaciones que os podemos hacer teniendo en cuenta qué valoramos, qué queremos premiar, qué consideramos a la hora de seleccionar unos cuentos y rechazar otros.
Y estos son los puntos del hexálogo.

-1-
No escribas para agradar a los demás. No escribas pensando qué les gustará a mis amigas, a mi familia, al público.
¿Qué puedes aportar a la literatura? Pues lo que puedes aportar eres tú. Lo que tienes, lo que posees como persona única, tus peculiaridades, tus rarezas, tu frikismo. Explota todo eso. Extrae oro de esa mina. Sácale partido. Y si te da pudor desnudarte así en público, no lo hagas crudamente, en desnudez, sino revestido de literatura. Envuélvelo en un halo literario.

-2-
Practica la arquitectura literaria. Construye los relatos como si fueran edificios, con cada cosa en su sitio: los cimientos, los cables, las puertas, las ventanas, los conductos… Para que funcionen, para que se tengan en pie. Recurre, si es necesario, a la aritmética (la aritmética es poética), para medir bien las alturas, los volúmenes, las distancias.

-3-
Cuida la lengua, mímala, quiérela. Respétala. La ortografía importa. La puntuación importa. No es baladí. Cuida la materia prima. La lengua es la materia prima de la literatura. No puede haber buena literatura si la calidad de la lengua no está a la par.

-4-
Cuida también la música, el ritmo, la sonoridad de la lengua. Que los relatos fluyan ligeros, como una cancioncilla pop. Prueba el relato a ver cómo suena. Sobre todo en los diálogos. Los diálogos no pueden sonar como un tratado de derecho administrativo, o como una sentencia de un juzgado de lo penal. No. Pero esto las y los jóvenes lo hacéis bien. Tenéis buen oído para captar las hablas. En general, claro.

-5-
Cultiva el humor. Eso lo agradecemos mucho quienes actuamos como jurado. Agradecemos un alivio, una sonrisita, una bromita, una ligereza. E, hilando con lo anterior, el humor requiere ritmo, musicalidad. Una frase pesada nunca será graciosa. Un chiste no puede abarcar tres líneas con oraciones subordinadas. No.

-6-
Y, por fin, el sexto mandamiento también está relacionado con lo anterior, con la pesadez, con la gravedad de la prosa. Dice esto: corta, corta, corta y recorta. No añadas. Quita. Elimina. Quédate con la esencia. Destila. Logra una prosa, como decía Leonardo Padura, escuálida, libre de añadidos inútiles. Si puedes decir algo con un adjetivo, no lo digas con dos. Desecha el relleno. Déjalo para la novela, que lo admite todo.

Eta horiexek izan dira nire hexalogo partikular honetako aginduak. Ikaragarri gustatuko litzaidake inorentzat baliagarriak izango balira.

Eta, besterik gabe, mila esker denoi etortzeagatik, gure ekitaldi xume honetan parte hartzeagatik eta entzuteagatik, noski. Muchísimas gracias.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Dos rusos y un cowboy

Si no puedes vivir sin bingo y sin discotecas, no vayas nunca a El Hierro. O, al menos, no pases allí más de tres días seguidos. Yo, en cambio, he aguantado más de una semana y más que aguantaría si no me tuviera que ganar el pan como me lo gano.

Podría pasar meses llevando el estilo de vida que he llevado en estas últimas jornadas herreñas. Como anochece pronto, me acuesto pronto (no hay mucho que hacer de noche en El Hierro) y me levanto con el sol, que poco después de las siete de la mañana ya me hace guiñar los ojos cuando asoma imponente frente a mi casa de La Caleta. Si están el mar y el cielo despejados, veo las siluetas protectoras del Teide y La Gomera y me pongo contenta como una chiquilla que viera a los reyes magos.

Aproximadamente a un kilómetro de La Caleta, de camino hacia el aeropuerto, en uno de los lugares más soleados de la isla, hay un acuartelamiento militar. A las ocho de la mañana, en punto, puntu-puntuan que se dice en vasco, ponen el himno nacional de España. A todo volumen. Según cómo y de dónde sople el viento, en La Caleta lo oigo perfectamente, lo tarareo y el soniquete se me queda adherido al cerebro durante buena parte de la mañana.

El siguiente gran acontecimiento del día es la llegada del binterito. El binterito es el avioncito de la compañía Binter que sale de Tenerife a eso de las ocho y una media hora más tarde aparece burrumbando (se me ha escapado otro vasquismo; perdón) frente a mi ventana. Siempre salgo a la terraza a ver cómo aterriza, no vaya a ser que no supervise yo el aterrizaje y se me estrelle en el Tamaduste, que es el pueblo de al lado.

Así comienza el día, con silencio y calma. Y sol. Y bellísimas nubes grises en las cumbres. Y así sigue transcurriendo. Y así un día y el siguiente. Y el otro. Y el otro.

La capital de la isla de El Hierro, Valverde, a la que los herreños llaman simplemente la villa, bulle por las mañanas con criaturas que van a la escuela, muchachas y muchachos que entran y salen del instituto, gentes de las aldeas que acuden a los comercios, a los cafés, a los bancos, a sus oficinas, al ayuntamiento, al cabildo, a hacer sus trámites, sus cosas, sus recados.

Valverde por las mañanas bulle; por las tardes languidece y por las noches muere.

Camino por sus calles un sábado a eso de las siete de la tarde. Ya es noche cerrada. Tan cerrada como las tiendas y la mayoría de los bares. Solo cuento tres abiertos y uno de ellos, sin clientela.

¿Dónde están las niñas con sus bicis, los niños con monopatín, los adolescentes alborotadores con sus teléfonos móviles? No obtengo respuesta.


Aunque doy un largo paseo, apenas me topo con una pareja de rusos que vocifera en su lengua natal y un lugareño muy alto, con las piernas arqueadas, botas camperas y un sombrero de ala ancha curvada.  Cuando llego a su altura, me sorprendo de que no me salude tocando levemente un extremo, mientras por la calzada rueda el polvo y fragmentos secos de arbusto hechos bola.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

La chica de al lado, de Ruth Rendell, en Calibre 38

Hola. En Calibre 38 han vuelto al cole y han publicado una reseña mía sobre "La chica de al lado", de Ruth Rendell.

Allá por junio, cuando el verano comenzaba o ni siquiera eso, os traduje algunos párrafos selectos de esta novela, que me he leído en francés, aunque el original, claro, está en inglés.

Si los queréis leer, aquí están.


La vida debía de ser maravillosa 
El jardín secreto
Los niños no saben que las cosas cambian
Una especie de calma algo aburrida


Ah, y por supuesto, leed la entrada en Calibre 38 y contadme algo.